Sevilla, con el lobby del cine

En plena furia contra el nombramiento de una guionista como ministra de Cultura, al Ayuntamiento de Sevilla no se le ocurre otra cosa que ponerle a una calle el nombre de una de las más feroces activistas defensoras del canon y detractora de la libertad en Internet.

Se trata de Pilar Bardem, presidenta de AISGE e icono popular de los llamados "artistas de la ceja", una persona muy cercana al Gobierno, y seguramente una de las manos que mueven los hilos de la marioneta González Sinde.

En el pleno del Ayuntamiento se lió parda, cosa que era de esperar dada la trayectoria "política" (por así llamarla) de la Bardem.

Todo esto viene a cuento de la retirada de nombres de calles relacionados con el franquismo. Yo creo que las calles no deberían tener nombres relacionados con política, ni religión ni otras cosas polémicas. Cambiar "General Merry" por "Pilar Bardem" no solo es una provocación más en la línea de la dictadura cultureta, sino que además es una gilipollez y ganas de tirar el dinero de los ciudadanos.

El nombre de una calle tiene una función práctica y es una cosa seria, no algo con lo que andar tonteando.

Por lo que a mi respecta esa calle se llamará "la calle del lobby del cine". Y si al portavoz de IU, Antonio Rodrigo Torrijos, le parece "vergonzosa" mi actitud, pues le diré que en mi pueblo -como en muchos otros- IU está batiendo todos los records de corrupción que había establecido anteriormente el PSOE (eso ya es difícil), pero que comprendo que él no se avergüence, porque para eso tendría que tener vergüenza.

Quizás habría que hacerle caso a Cayo Lara y teñir los billetes de 500. Ahora que los concejales de IU a lo largo y ancho de los pueblos de Andalucía ya no pueden lavarlos y volver a esconderlos de la mano de las promotoras -como hicieron con las pesetas cuando entró el euro-, igual se limpia esto un poco de tanta mierda.