Cámaras que no solo vigilan si robas

En The Science Of Shopping hacen una reseña a un artículo de The Economist sobre cómo analizan los supermercados a sus clientes con el fin de "facilitarles" las compras.

Dice: "La tecnología está facilitando el proceso de monitorización del comportamiento de los clientes. Rajeev Sharma, de la Universidad del estado de Pensilvania, ha fundado una empresa llamada VideoMining para automatizar la tarea. Usa software de reconocimiento de imágenes, con el que se analiza el vídeo de las cámaras de seguridad mientras los compradores escogen los productos. Es capaz de seguir las acciones de cientos de miles de personas [ya será menos]. Puede detectar cuántos fueron derechos a una marca determinada, cuántos estaban indecisos y cuántos compararon varias marcas, al mismo tiempo que ordena a los compradores por edad, sexo y raza".

Hay también un enlace a un vídeo en el que se puede ver un poco el invento en acción.

En fin; milagritos aparte (creo que el texto es un tanto exagerado para la tecnología que tenemos), no me cabe duda de que les será de ayuda para obtener algunos patrones que añadir a los que ya se conocen sobre cómo nos movemos en las tiendas. Y el tema desde luego es curioso.

Supongo que esto molestará a algunos. Pero lo cierto es que nadie te obliga a comprar algo que tu no quieres. Lo que sí es importante es que cuando entres en una tienda seas consciente de que estás en una tienda, para que no te dejes llevar por la emoción de "esto veo, esto quiero, y además lo quiero ahora" (lo malo es cuando llevas a los críos, claro).

Lo que sí me puede fastidiar es que cada vez serán más eficaces escondiendo el bote de gel barato que compro siempre, y poniendo bien a la vista el que les convenga en cada momento. Pero yo soy muy cabezota para esto; si está lo encontraré aunque tenga que preguntarle a todos los empleados.

Por lo demás no soy nada sensible en eso de si me ven comprando condones o lubricante con base acuosa. Será porque de jovencito se me cayó la vergüenza desde un decimoctavo piso a la calle, y aún no la he conseguido recomponer.