El "gorrilla" en Sevilla es una pura maravilla

Hoy os traigo un documento visual sobre lo que se conoce como el puto gorrilla.

Aunque es una figura presente en cierto número de ciudades, Sevilla es una potencia nacional en esto (Alfred nunca lo reconocerá, pero los sevillanos sí).

Bueno, veámoslo con detalle: Esta cosa (el puto gorrilla) nunca se lava, y siempre está en un estado mental no demasiado lúcido. Se dedica a extorsionar a los conductores que aparcan (sí, la extorsión está permitida en Sevilla, la Policía no les toca ni les dice nada, probablemente tiene orden de dejarlos tranquilos).

Su "trabajo" consiste avisarte del hueco para aparcar que ya has visto, o bien en llegar corriendo una vez has aparcado. Le tienes que dar dinero, y si no te advierte de que "si luego alguien te rompe un espejo o te araña el coche, a él no le pidas responsabilidades". Tras eso la gente generalmente paga, porque por un euro o dos -cada vez que aparques- no se quieren arriesgar. Aunque otros le leen sus derechos ("Tengo derecho a darte en toda la boca, cualquier cosa que digas podré utilizarla para arrearte otra vez, etc., etc., etc.")

El puto gorrilla representa al verdadero autónomo. Es tan autónomo que ni siquiera tiene que ir a pagar seguros sociales ni impuesto alguno, todo se lo queda él.

Veamos a una cosa de estas en acción, en la calle Luis Montoto a las 11:30 de la mañana de un jueves:


1) Esperando a que haya un hueco para aparcar



2) Uy, uy, que viene una "fregoneta". Se va rápido para el hueco porque supuestamente los conductores de "fregonetas" son ciegos y no ven los huecos.



3) Aquí está tomando las medidas al enorrrrrrme hueco con el sensor volumétrico, y preparándose para la delicada operación de aparcamiento.



4) Dando precisas instrucciones sobre que hay que girar a la derecha...



5) Oops... Operación fallida. El conductor no quería aparcar, sólo quería detenerse un momento en doble fila. El puto gorrilla se cabrea y abronca al conductor (WTF!!). Éste -que ni lo había visto- le responde "¡Que te mueras ya y me dejes tranquilo, hombre!". Sabias palabras.



6) ¡BINGO! Se da la vuelta y resulta que un coche ya está entrando en el hueco. Y eso que los conductores de turismos se supone que también son ciegos...



7) La cosa espera pacientemente a que se bajen los ocupantes.



8) La cosa cobra el impuesto a la señora que conduce.



9) Esperando a una nueva víctima en el centro de la calzada. Lamentablemente, no se lo llevó por delante ningún conductor despistado, pero no perdamos la esperanza, nunca se sabe...



Lamento no tener fotos del gorrilla de por la tarde, en otra zona de Sevilla. Llegué con el tiempo justo y no tuve margen para inmortalizarlo, pero más o menos era lo mismo que este, aunque más canijo y un poquitín más alto.

BTW.: Hay quien dice "Mientras hagan eso y no estén robando..." Bueno; lo cierto es que ya están robando, con intimidación además.

En fin; no digo yo que la lluvia en Sevilla -a veces- no sea bonita, pero maravilla, pura maravilla, ninguna como el puto gorrilla.