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Lo de las ministras en Vogue antes de que les diese tiempo a hacer algo fue una muestra de vanidad que excedía el PIB del país.

Pepiño Blanco -que no ha aprendido nada en este tiempo- se ha retratado a 2.000 y 4.000 pixels para la web de Fomento. El propio Narciso se hubiese retratado a menos megapixels.

No me cabe duda de que hace falta mucho amor propio para ser ministro o ministra en España, pero echo de menos a un Sr. Lobo que diga: "Está bien, pero no nos chupemos las pollas ni los coños todavía".


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