El ateísmo

En El País, un interesante reportaje: Los ateos se hacen fuertes

Hay algunas explicaciones relacionadas con lo que vengo diciendo sobre que esta vez el tema es más serio:

La razón de este nuevo movimiento está, irónicamente, en los propios fundamentalistas religiosos, según sostienen varios especialistas. "La beligerancia de las religiones lleva a la gente a tocar a rebato", explica el teólogo de la Universidad Carlos III Juan José Tamayo. "Las religiones han despertado de un modo social y culturalmente agresivo, porque reclaman una presencia en el espacio público; quieren intervenir en la vida privada y tener un peso político. En definitiva, quieren que los Estados sean confesionales". Una idea con la que coincide el filósofo Reyes Mate, profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): "La crítica a la religión resurge cada vez que la religión se quiere convertir en principio moral de la democracia".

Resulta irónico que las religiones se envenenen a sí mismas precisamente con la soberbia, que es lo que representa "el pecado original" en la Biblia.

Otra cosa que conviene tener clara es la total y absoluta incompatibilidad entre dogma y ciencia:

Ciencia y religión no pueden convivir en paz, añade el matemático Odifreddi. "La ciencia acepta verdades basadas en confirmaciones empíricas y deducciones matemáticas y lógicas. La religión, al menos la católica, se refiere a un libro de hace 2.000 años y a pronunciamientos dogmáticos de concilios y del Papa. Es difícil imaginar métodos más opuestos".

Si dios estuviese ahí, ninguna ley o principio científico sería válido.

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