Como evitar quemarte los labios al ir en bicicleta

(Solo para ellas):
Llega el calor, y cualquier cosa expuesta al sol durante un rato (por ejemplo el asiento de la bicicleta) acaba poniéndose que no se puede ni tocar.

Esta chica tiene la solución, es muy sencilla: Una pequeña toalla (a ser posible empapada en agua fresquita) sobre el asiento. Mano de santo.

Obviamente a los tíos también nos sirve, no para los labios, pero sí para esas otras partes colgantes tan delicadas.



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Como bien habréis imaginado, esta técnica deriva de la empleada en las saunas, donde los bancos se ponen a una temperatura que más de un novato ha tenido la oportunidad de "medir" antes de batir el récord de salto de altura.

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