Tecnología en medio de la nada

Hace exactamente 35 horas y 42 minutos que me di cuenta de que en este puto pueblo dejado de la mano de dios se había perdido la cobertura de Movistar.

Quizás Mariano haya vuelto a dormirse en el tractor mientras araba el terreno que está al lado del radio-enlace, y describiendo círculos no exactamente concéntricos se fue desplazando hasta golpear la base de la torre. Mariano es un hábil y veterano tractorista, pero el sueño le puede a menudo.

Es una suerte que ayer sólo necesitase el móvil estando fuera, y no aquí. Que yo sepa, hoy tampoco creo que lo necesite, pero nunca se sabe. Es posible que tras la finalización de la próxima era glaciar desfagan el entuerto, ya sea culpa de Mariano o de los plomos, que se han fundido.

Que no sea por no avisar: Llamo al 1485 para comunicar la incidencia y me dicen que les consta desde ayer, y que “los técnicos están trabajando en la incidencia”. Gracias pues, aunque disculpe que dude de que se vayan a matar por las prisas.

Si Einstein viviese, podría demostrarle que no hace falta viajar a velocidades cercanas a la de la luz, sino que el tiempo también se dilata en las pequeñas zonas rurales donde –según cuentan los veteranos del lugar- una vez arreglaron una avería el mismo año en que se produjo.

Por cierto: Cuando habléis con los operadores de Movistar, decid “antenas” en lugar de “radio-enlaces”. Al parecer, éste segundo término no está en sus manuales.

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